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Canciones para aprender las vocales y jugar con los sonidos

En español, las vocales suenan siempre igual, y eso las vuelve un juguete perfecto para cantar. Esta guía reúne tres juegos con canciones (cambiar las vocales, buscar rimas y dar palmadas en las sílabas) y lo que dicen los estudios sobre ellos.

Qué es jugar con los sonidos

Antes de leer, niñas y niños aprenden a escuchar las partes de las palabras: las sílabas (sa-po), las rimas (tortuga y lechuga) y los sonidos sueltos, como las vocales. A esa habilidad se le llama conciencia fonológica, y las canciones están llenas de oportunidades para practicarla jugando.

Está relacionada con aprender a leer. Un estudio que siguió a 64 niñas y niños de habla inglesa de los 3 a los 6 años encontró que quienes a los 3 conocían más rimas infantiles leyeron y escribieron mejor en los años siguientes, y que ese vínculo pasaba por su oído para los sonidos de las palabras. En español, un estudio con 136 niñas y niños de 5 y 6 años que todavía no leían encontró la misma relación entre la conciencia fonológica y la lectura.

Eso no quiere decir que una canción enseñe a leer. Un análisis de 13 estudios encontró que los programas de música tuvieron un efecto pequeño en la conciencia fonológica y ninguno claro en la fluidez para leer. Las canciones son una forma divertida de jugar con los sonidos, no un método de lectura.

En español, primero las sílabas

Ese estudio en español encontró algo más: darse cuenta de las sílabas tuvo un papel importante al principio, tanto para los otros niveles de la conciencia fonológica como para su primera relación con la lectura. Por eso conviene empezar por las sílabas.

Den una palmada por sílaba en palabras de las canciones: sa-po (dos), la-gu-na (tres), a-pes-to-so (cuatro). Prueben con el nombre de cada quien, cuenten las palmadas y busquen la palabra más larga. En Colombia, los Derechos Básicos de Aprendizaje de transición mencionan justamente estos juegos: identificar palabras que riman «en juegos con la música, las rondas» y segmentar palabras «a través de las palmas, el zapateo, y otras estrategias».

Cuando ya dan una palmada por sílaba sin ayuda, pueden pasar a sonidos más pequeños, como las vocales. Ahí entra el sapo.

El sapo no se lava el pie: un juego de vocales

«El sapo no se lava el pie» se canta primero normal y luego cambiando todas las vocales por una sola: con la A, «Al sapa na sa lava al pa»; con la U, «Ul supu nu su luvu ul pu». Para cambiar cada vocal hay que oírla y decirla dentro de la palabra: es jugar con sonidos sueltos, un paso más allá de las sílabas. No encontramos estudios sobre este juego en particular, pero es un juego de conciencia fonológica con las vocales.

Cómo jugarlo: canten la versión normal hasta que se la sepan. Antes de cada vuelta, pregunta «¿ahora con cuál vocal?» y deja que tu peque la elija. Exageren la boca (la A bien abierta, la E como una sonrisa, la I estirada, la O redonda y la U como para dar un beso) y canten más despacio en las vueltas cambiadas. Con niñas y niños de 2 o 3 años, prueben solo con la A; desde los 4 o 5, jueguen a adivinar: tú cantas una línea con una vocal, sin decir cuál, y tu peque la descubre.

En la sección de juegos del sitio está «Las vocales del sapo»: tocas una vocal y aparece la estrofa escrita con ella. Úsenlo un momento para ver cómo cambia la canción y luego apaguen la pantalla para cantarla juntos.

Rimas con la rana

En «Cucú, cucú, cantaba la rana», cada personaje rima con lo que lleva o lo que hace: caballero y sombrero, marinero y romero, gatita y sombrillita, pajarito y bajito, tortuga y lechuga, cachorrito y rabito. Haz una pausa antes de la palabra que rima, «con capa y…», y deja que tu peque diga «sombrero». Luego pregunten: ¿caballero y sombrero suenan igual al final?

Otras canciones del sitio también riman: trigo y abrigo en «Los pollitos dicen», cartón y jabón en «Pin Pon es un muñeco», cuartel y coronel en «La farolera». Inventen versos nuevos: «Cucú, cucú, pasó un…» ¿ratón? ¿Con qué rima? Las palabras inventadas también valen: lo que importa es oír que suenan igual.

No hay prisa: en los indicadores del desarrollo de los CDC de Estados Unidos, usar o reconocer rimas sencillas aparece a los 5 años, entre lo que logran al menos 3 de cada 4 niñas y niños a esa edad. Antes, basta con disfrutar el juego.

Pictogramas y letras impresas

Las letras con pictogramas ponen un dibujo sobre las palabras clave de cada canción, para que quien todavía no lee o se comunica con pictogramas pueda seguir la letra señalando. Con las rimas sirven de pista: en la hoja de «Los pollitos dicen», trigo y abrigo tienen su dibujo, y en la de «Pin Pon es un muñeco», cartón y jabón. Señálenlos al cantar y pregunten si suenan igual al final.

Con quienes ya reconocen algunas letras, impriman una canción del cancionero y busquen juntos todas las A, o todas las O; luego canten la vuelta del sapo con esa vocal. Es el mismo juego, ahora en papel.

Fuentes

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