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Canciones con gestos y movimiento

Con gestos, una canción se canta con todo el cuerpo: hasta quien aún no se sabe la letra puede abrir y cerrar los dedos en «pío, pío, pío». Aquí está por qué vale la pena, cómo inventar gestos juntos y cómo adaptarlos para quien se mueve menos. Más abajo, cada canción trae sus gestos.

Por qué ayudan los gestos

Un gesto le da a tu peque una forma de participar antes de saberse la letra, y le muestra de qué trata cada parte: la pancita en «hambre», el abrazo en «frío». También avisa lo que viene, y eso puede ayudar a entrar a tiempo.

Moverse con la música les sale solo: en un estudio con 120 bebés de 5 a 24 meses, se movieron más al ritmo con música que con alguien hablando, y quienes mejor seguían la música más sonreían. Y llevar el ritmo sale mejor acompañados: en otro estudio, niñas y niños de 2 años y medio a 4 años y medio tocaron el tambor más a tiempo junto a una persona que junto a una máquina.

Hacer el gesto, y no solo mirarlo, también cuenta: en un estudio pequeño con 20 niñas y niños franceses de unos 5 años que aprendían palabras en inglés, quienes repetían un gesto al decir cada palabra lograron decir más palabras después que quienes las aprendieron con dibujos.

Juegos de dedos y movimientos de todo el cuerpo

Los juegos de dedos usan solo las manos: el piquito de «Los pollitos dicen», el barquito que se mece en «El barquito chiquitico», el peine de «Pin Pon es un muñeco». Se hacen sentados, en el regazo, en el carro o en una sala de espera, y le dan práctica a manos y dedos. Son buenos para empezar con los más pequeños y para los ratos tranquilos.

Los movimientos de todo el cuerpo piden espacio: agacharse y saltar como ranas en «Cucú, cucú, cantaba la rana», bailar con la muñeca en «Tengo una muñeca vestida de azul» o tocar cada parte que le duele al burro en «A mi burro le duele la cabeza». Úsenlos cuando hace falta moverse, después de un rato sentados o antes de algo tranquilo, y terminen con una vuelta lenta.

Para enseñar una canción con gestos, canten despacio y cara a cara, un gesto a la vez. Cuando tu peque ya lo conozca, haz una pausa justo antes del gesto para que lo haga solo; después pueden ir un poco más rápido.

Inventen gestos juntos

No hay gestos equivocados: pregunta «¿cómo hace la tortuga?» y usa la idea de tu peque como el gesto de la canción. En «Cucú, cucú, cantaba la rana», canten «Cucú, cucú, pasó un…» y que tu peque decida quién pasa y qué hace; en «Los pollitos dicen», cambien de animal: «los patitos dicen cuac, cuac, cuac».

Túrnense para dirigir: quien dirige inventa un gesto y los demás lo copian; después le toca a otra persona. También pueden jugar a «Pin Pon dice» con otras rutinas, como lavarse los dientes. Cuando la idea sale de tu peque, la canción se vuelve suya.

Para quien se mueve menos

Todos los gestos tienen una versión sentada: un aplauso en cada «cucú» en lugar del salto, las manos que bailan sobre las rodillas, los brazos en lugar de las piernas. Si los dedos cuestan, el gesto puede hacerse con la mano entera, con la cabeza, con la mirada o con la voz. Lo que importa es participar, no hacerlo igual.

Con bebés y con quien necesita ayuda, haz los gestos sobre su cuerpo, con suavidad y fijándote en si le gusta: el piquito en su mano, el abrazo en «frío». Quien ve poco puede poner sus manos sobre las tuyas para sentir el movimiento. Para quien todavía no habla o usa pictogramas, las letras con pictogramas de «Los pollitos dicen», «El barquito chiquitico», «Pin Pon es un muñeco» y «Tengo una muñeca vestida de azul» le permiten señalar lo que viene.

Si tu peque necesita más tiempo, quédense con uno o dos gestos por canción y repítanlos sin prisa. Una canción conocida, con los gestos de siempre, es un buen lugar para empezar.

Fuentes

Cómo se juega cada una

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