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Canciones para contar

Hay canciones que cuentan: un elefante más en cada estrofa, seis semanas para un barquito, cuentas de dos en dos. Esta guía explica cómo convertir esos números en conteo de verdad, con los dedos y con cosas, y qué se sabe, y qué no, sobre las canciones para contar.

Lo que se sabe y lo que no

No encontramos estudios que hayan puesto a prueba las canciones para contar como tales. Lo que hacen es practicar los números en orden, «un, dos, tres, cuatro, cinco, seis», y eso hace falta, pero no es lo mismo que saber cuántos hay. En un estudio con niñas y niños de 3 y 4 años, del uno al cuatro se conectaron primero con cantidades; los números más grandes lo hicieron unos seis meses después de que entendieran cómo funciona contar.

Lo que sí tiene respaldo es contar cosas presentes y visibles, y hablar de cantidades en el día a día. Un estudio encontró que, cuando madres y padres contaban o nombraban cuántas cosas había a la vista, sobre todo grupos de 4 a 10, sus hijas e hijos entendían mejor más tarde cuánto vale cada número; otras formas de hablar de números no mostraron esa relación. En otro, con 44 niñas y niños, cuánto se hablaba de números en casa entre los 14 y los 30 meses se relacionó con lo que entendían de los números a casi los 4 años. Por eso, la canción es el pretexto y el conteo se hace con los dedos y con cosas.

Cuenten con los dedos y con cosas

Acompañen cada canción con algo que se pueda tocar: dedos, juguetes, bloques, cucharas. Toquen cada cosa una sola vez mientras la cuentan y, al terminar, repitan el último número: «uno, dos, tres… ¡tres elefantes!». Ese último número dice cuántos hay.

Sumen o quiten uno en cada estrofa y cierren con una pregunta: «¿cuántos hay ahora?». Si tu peque se equivoca, cuenten otra vez juntos, sin prisa por corregir: hasta «La farolera» canta que «todas las cuentas me salieron mal».

Cómo contar con cada canción

«Un elefante se balanceaba» suma un elefante en cada estrofa, del uno al seis. Pongan en fila un juguete más cada vez, o que cada elefante invite a alguien a la fila, y antes de cada estrofa pregunten cuántos hay. Al final, cuenten hacia atrás mientras se sientan: seis, cinco, cuatro…

En «El barquito chiquitico», las seis semanas se cuentan con los dedos, una por una; hagan una pausa antes de cada número para que tu peque lo diga. Cambien la forma de contar: con aplausos, con saltitos o con golpecitos en las rodillas.

«La farolera» cuenta de dos en dos, «dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho», y luego salta de ocho en ocho hasta treinta y dos. Con niñas y niños de 4 a 6 años, cuenten pares de cosas, como zapatos o calcetines, hasta ocho; el resto de las cuentas, cántenlo aplaudiendo, por el gusto de la canción. Para los más pequeños, «Canta y Brinca» cuenta solo hasta tres antes de brincar.

Contar todo el día

Fuera de la canción, cuenten lo que tienen delante: los escalones al subir, las cucharas en la mesa, los calcetines al doblar la ropa. Los grupos de 4 a 10 cosas son buenos para practicar, porque ya son demasiadas para captarlas de un vistazo y hay que contarlas.

Los juegos de tablero con números son otra buena idea. En un estudio con niñas y niños de preescolar de familias de bajos ingresos, de 5 años en promedio, jugar alrededor de una hora a un juego de tablero con los números en fila se acompañó de avances en cuatro tareas de números que seguían ahí nueve semanas después; quienes jugaron el mismo tablero con colores en lugar de números no avanzaron.

Y sin prisa: en los indicadores del desarrollo de los CDC de Estados Unidos, contar hasta 10 aparece a los 5 años, entre lo que logran al menos 3 de cada 4 niñas y niños a esa edad.

Fuentes

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