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Canciones de animales para niños

Ranas que cantan debajo del agua, pollitos con frío, elefantes sobre una telaraña: las canciones de animales invitan a imitar, a moverse y a conversar. Esta guía reúne ideas para hacer los sonidos y los movimientos de cada animal, y para hablar de cómo viven y cómo los cuidamos.

Así hablan los animales en español

En español, los pollitos dicen «pío, pío, pío», el gato hace miau, el perro guau, el pato cuac, la vaca mu y el gallo quiquiriquí. En «Cucú, cucú, cantaba la rana», la rana canta «cucú»; cuando imitamos a una rana de verdad, decimos croac.

Cada sonido puede ser un turno de conversación: canta «Los pollitos dicen…», espera y deja que tu peque diga «pío, pío, pío»; luego pregunta «¿y cómo hace el perro?». Ese ir y venir importa: en un estudio con 36 niñas y niños de 4 a 6 años, los turnos de conversación con personas adultas se relacionaron con su lenguaje más que la cantidad de palabras que oían.

Los programas de preescolar también lo incluyen: en Chile, reconocer los sonidos de animales y de otras fuentes del entorno es un objetivo desde el primer nivel, hacia los 2 años; en Colombia, los Derechos Básicos de Aprendizaje de transición piden relacionar «los sonidos onomatopéyicos del entorno» con lo que representan.

Moverse como los animales

Cada animal tiene su manera de moverse: agacharse y saltar como ranas, caminar lento y pesado como elefantes, con un brazo como trompa, acurrucarse como pollitos bajo las alas de la gallina o aletear como la pájara pinta. Jueguen con los contrastes: rápido y lento, pesado y ligero, fuerte y bajito.

Hacer como que se es otra cosa es parte del juego a esta edad: en los indicadores del desarrollo de los CDC de Estados Unidos, fingir ser otra cosa al jugar, por ejemplo un perro, aparece a los 4 años, entre lo que logra la mayoría. Deja que tu peque elija qué animal imitar y que los demás adivinen cuál es.

Cómo viven y cómo los cuidamos

Las canciones dan pie para conversar: ¿dónde vive la rana de la canción? «Debajo del agua». ¿Y el sapo? «Él vive en la laguna». ¿Qué hace la gallina por sus pollitos? Les da de comer y los cobija bajo sus alas. ¿Aguantaría una telaraña a un elefante? Escuchen todas las ideas, también las más disparatadas.

Hablen también de cómo cuidamos a los animales: qué necesita una mascota o un animal de granja, como agua, comida, un lugar abrigado y manos suaves, y quién los atiende cuando se enferman. Con «A mi burro le duele la cabeza», jueguen a cuidar al burrito con los remedios de mentiritas de la canción: las medicinas de verdad, para personas y para animales, solo las da una persona adulta.

En «Sal de ahí, chivita» hay un palo que no quiere pegarle al lobo: en el juego, el palo da un golpecito en el suelo y nunca toca a nadie. A los animales, como a las personas, se les trata con cuidado, y antes de tocar a un animal que no es nuestro, se le pregunta a quien lo cuida.

Ideas por edad

De 1 a 2 años: en el regazo, con un animal de peluche, canten «Los pollitos dicen» y hagan una pausa para el «pío». De 3 a 4: imiten a cada personaje de «Cucú, cucú, cantaba la rana» y cambien de animal en las canciones: «los patitos dicen cuac, cuac, cuac». De 4 a 6: sigan el orden de los animales en «Sal de ahí, chivita», inventen personajes que rimen y conversen sobre animales de verdad.

En la lotería cantada y en el memorama para imprimir aparecen escenas de estas canciones: cada vez que salga una con un animal, todos hacen su sonido.

Fuentes

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